Mucha gente argumentaría que es racional. Sopesa sus opciones, considera la evidencia y llega a conclusiones sensatas.
La mayoría se equivoca en esto.
Y no por falta de inteligencia. Tampoco significa que las personas sean completamente incapaces de ser racionales.
El cerebro humano ha evolucionado para procesar enormes cantidades de información rápidamente; reconociendo patrones, reaccionando ante amenazas y proyectando resultados probables, a menudo antes de que el pensamiento consciente tenga tiempo de reaccionar.
Pero para hacerlo de forma eficiente, también evolucionó para tomar atajos, lo cual puede ser útil. Sin embargo, cuando se basan en información incorrecta, esos mismos atajos pueden tener consecuencias graves.
Charlie Munger dedicó gran parte de su vida a catalogar estos atajos.
Entonces, en 1995, dio una charla en Harvard en la que describió veinticinco errores sistemáticos a los que el cerebro humano es propenso, a los que llamó Tendencias.
En resumen, se refieren a patrones e instancias específicas en las que esos atajos fallan.
¿Por qué los Errores de Juicio de Munger?
El objetivo aquí no es producir una guía definitiva sobre psicología humana, ni siquiera determinar la exactitud de sus observaciones.
Munger reconocía abiertamente que no tenía formación académica en psicología. Pero había desarrollado una forma de explicarla que le resultaba útil a él.
Es más, sus observaciones provienen de la aplicación en el mundo real, no de la investigación académica.
Esto no pretende restarle mérito a obras como las de Kahneman, que tienen un valor evidente. Pero no es necesario profundizar tanto para empezar a beneficiarse de entender los sesgos.